
Con la llegada del invierno los padres empezamos a temblar -no tanto por el frío- sino por el miedo a que nuestro hijos enfermen. Es muy común acercarse a un grupo de madres con bebés o a la puerta de una guardería y escuchar con mucha frecuencia palabras que acaban en «itis».
A partir de el mes de Octubre y hasta Marzo aproximadamente, en los centros de salud, empieza la campaña de invierno con patología respiratoria (bronquitis, bronquiolitis, faringitis, gripe, catarros varios,…).
A menudo y con bastante desesperación los padres nos preguntamos qué podemos hacer para prevenir que nuestros bebés o niños pequeños se enfermen. Lo primero que debemos saber es que el frío no es el responsable de que enfermemos. Esa frase que nos repetían cuando éramos pequeños nuestras madres de «abrígate, que con este frío vas a coger una neumonía» es puro mito. Aunque lo cierto es que el frío sí aumenta el riesgo de contagio de virus respiratorios.
[Leer más…]
Antes de nada quiero dejar claro que los bebés saben dormir. Parece una afirmación lógica, pero en los últimos tres años (desde que esperaba a mi primer hijo) no he parado de escuchar frases que hacen referencia a cuándo aprenderá a dormir un bebé de diferentes meses o años.
Al tocar la cabecita de tu bebé puedes notar que el cuero cabelludo está rugoso y presenta escamas pigmentadas, es lo que se conoce cómo costra láctea o costras de leche. Estas escamas pueden ser gruesas, en una o varias capas, de color blanco, amarillo o marrón clarito.
Los resfriados, catarros o infecciones respiratorias son la principal causa de consulta en los centros de salud en la época de invierno.
Mirar a un bebé cuando duerme, contemplarlo mientras sientes su suave respiración y pensar que no hay nada más placentero que su descanso es algo que nos ha pasado a cualquiera de nosotros.